La Colombia que Emprende: Crecen las Empresas, Pero Mueren Demasiado Rápido
A Colombia la llaman un país emprendedor.
Los números lo confirman: cada año se crean cientos de miles de nuevas empresas, desde pequeños comercios hasta startups digitales.
Pero cuando miramos más allá del registro en la cámara de comercio, aparece otro titular, menos glamuroso:
Creamos muchas empresas.
Pocas sobreviven lo suficiente para volverse grandes historias.
Este texto es para ti si estás pensando en emprender, o ya empezaste y quieres entender qué hay realmente detrás de esos números.
1. El boom en los registros
Un país que no deja de emprender
En 2023 se crearon 305.997 empresas en Colombia, según el informe de dinámica empresarial de Confecámaras.
Es apenas un 1,5 % menos que en 2022, cuando se registraron 310.731 nuevas unidades productivas.
¿Quiénes están creando empresa?
- En su mayoría, microempresas y personas naturales.
- Negocios que arrancan pequeños, con poco capital, pero con mucha urgencia de generar ingresos.
Los sectores más activos fueron:
- Construcción
- Alojamiento y servicios de comida
- Actividades administrativas y de apoyo
En simple: Colombia es un país donde la gente no se queda quieta.
Cuando el trabajo formal no alcanza, muchos deciden intentarlo por su cuenta.

Emprender, muchas veces, es la respuesta directa a la falta de oportunidades formales.
2. El dato incómodo
Menos de la mitad sigue viva
Los informes de demografía empresarial de Confecámaras muestran un patrón que se repite:
menos de la mitad de las empresas sigue activa tres años después de su creación.
¿Por qué pasa esto?
- Productividad baja: muchos negocios venden, pero no lo suficiente para crecer. Viven al día.
- Informalidad: cuando todo está “a medias” (sin registros, sin contabilidad clara), se cierran puertas: crédito, programas públicos, clientes grandes.
- Gestión débil: finanzas personales mezcladas con las del negocio, sin números, sin indicadores, sin procesos.
Si estás pensando en emprender, esto es clave:
Arrancar es más fácil que sostenerse.
El reto no es abrir empresa, es mantenerla viva.

El lado B del “boom emprendedor” es la alta mortalidad de empresas.
3. La brecha digital
Cuando la tecnología no llega a la cancha
La Estrategia Nacional de Transformación Digital 2023–2026 reconoce algo que se ve en la calle:
- Muchos negocios siguen con procesos en papel.
- Poca presencia en canales digitales (web, redes, marketplaces).
- Uso casi nulo de datos para tomar decisiones.
Programas como PotencIA Digital y otras iniciativas públicas buscan cerrar esta brecha.
Pero el reto es enorme: gran parte de las pequeñas empresas todavía no ha dado el salto a modelos más productivos apoyados en tecnología.
¿Qué significa esto para ti como joven emprendedor?
- Hay empresas que podrían vender más, pero no saben cómo usar lo digital a su favor.
- Hay negocios que pierden tiempo y plata por no tener cosas básicas: un sistema de inventarios, un registro de clientes, una hoja de cálculo bien llevada.

Sin datos ni herramientas, muchas decisiones se toman a ciegas y la productividad se queda estancada.
4. La oportunidad
Tecnología como equipo de alto rendimiento
La buena noticia: nunca había sido tan barato tener “equipo”.
Hoy una microempresa puede usar:
- Plataformas en la nube para facturación, inventarios y CRM.
- IA aplicada para atención al cliente, marketing y análisis de datos.
- Herramientas de automatización para tareas repetitivas.
Nuevos productos de Google —como Stitch, NotebookLM y los modelos Gemini— permiten que:
- Una sola persona saque adelante prototipos de página web o app.
- Organices y entiendas la información de tu negocio (propuestas, documentos, notas) sin volverte loco.
- Generes contenido, correos y reportes mucho más rápido.
La clave no es saber programar ni ser “tech”. La clave es entender esto:
La diferencia ya no es quién tiene más plata, sino quién usa mejor las herramientas que ya existen.

Tener un buen “equipo digital” puede marcar la diferencia entre sobrevivir y rendirse antes de tiempo.
Al final, el verdadero reto para la Colombia que emprende no es llenar las estadísticas de empresas nuevas, sino construir negocios que:
- Se vuelvan más productivos,
- Se apoyen en la tecnología,
- Y sobrevivan lo suficiente para cambiar la vida de quienes los crean… y de quienes trabajan en ellos.